09.21.08

Aquí y allá

Publicado en Conmigo, Uncategorized tagged , , a 5:10 pm por Merita

Perdón por mi demora.

Es que me fui.

Se soltó el fino hilo que generalmente me ata a la realidad y me fui.

Anduve vagando por los cielos, pero estaban nublados; como no veía nada terminé metiéndome adentro mío…era el único lugar conocido a la redonda, sabía que allí no me iba a perder.

Sorpresa.

No reconocía nada, las cosas habían cambiado su lugar; lo que debía estar allí ya no estaba, lo que debía estar acá no aparecía. Algunos intrusos ocupaban los puestos de viejos conocidos. Parecían amigables pero los miré con recelo. Unos pocos mencionaron sus nombres: Motivación, Deseo, Voluntad, Energía.

-”Estamos aquí para ayudarte, tú nos has convocado”- sonaron al unísono 

Contrariada y asombrada yo buscaba a mis antiguos compañeros.

Veía a la desconfianza instalada en su rincón usual. Aquel viejo conservador, la dependencia, descansaba en su sofá; por momentos parecía notarse la incomodidad que le generaban los nuevos inquilinos (¿es que habría alguno que quisiera robarle su cómodo sofá?). Dando vueltas en derredor, despistados y sin advertir la situación, circulaban la ingenuidad y la mansedumbre; nunca nadie les había otorgado demasiado crédito allí y ya se habían acostumbrado (algún día planearían su venganza).

Seguí mirando a un lado y al otro. Lo vi. Sentado en el trono que se alzaba a lo alto, atento a todo lo que pasaba, controlando, ordenando, disponiendo…allí se encontraba el Miedo. Pude notar su seguridad al primer momento en que nuestras miradas se cruzaron; su firmeza se contraponía a mi perplejidad ante la revuelta que estaba teniendo lugar en aquel espacio que siempre suele mantenerse tan idéntico. Aquel que era mi espacio. El Miedo quería tranquilizarme, hace mucho que nos conocíamos y siempre había ejercido su oficio con precisión (pocas veces su trono había sufrido amenazas). Sabía yo que era quien comandaba el sitio y sin discutir lo había reconocido como líder. Súbitamente y al acercarme un poco más, noté algo extraño. Eran manchas de sangre en su costado. Al reconocer mi anoticiamiento su cara se transformó develando dolor y enojo. Su mirada fría apuntaba en una dirección. Me di vuelta y noté que uno de los “nuevos” (era la jerga que ya se había instalado), había dado un paso adelante separándose del resto. En su mano cargaba un arco; se mostraba agitado ante lo que aparentaba haber sido un reciente disparo de una de sus flechas. No lo reconocí al principio. Me acerqué lentamente; de vez en cuando mi mirada se volvía hacia atrás, hacia el trono, donde veía al Miedo agarrarse su costado pero siguiendo con atención cada uno de mis pasos. Comencé a sentirme rara (ansiosa), molesta.  Estaba ya muy cerca y podía ver que quien sostenía el arco en su mano era nada menos que el Deseo. Nuestro cruce de miradas duró una nada…literalmente. No obstante fue suficiente para saber que aquel extraño estaba allí para quedarse.

La realidad comenzó a llamarme nuevamente. Ya habían pasado unos días, bastantes…suficientes. Fue el perro quien se ofreció a buscarme y traerme de vuelta. Fue mi perro quien encontró el hilo que se había soltado y tiró fuerte hacia abajo. Lo hizo a su manera. Con movimientos acelerados de cola, toscos saltos y su característico cariño bruto me invitó a correrlo, a perseguirlo, a acariciarlo. Me hizo caer al piso, dar vueltas por el pasto, sentir el frío en mis pies descalzos, la tierra metiéndose entre mis uñas.

He vuelto. El barro todavía pegado a mi piel, el pasto desemprolijando mi pelo (mi sombra parece tener cuatro patas) siento que volví. Todo parece igual.  Vacilo. De alguna extraña manera puedo percibir aquello que sucedió en aquel otro lugar, cuando el hilo se cortó.

En algún lado lo siento…aquel arquero intruso me guiña un ojo.

08.26.08

La rueda de la vida

Publicado en Diario vivir tagged , , , , a 10:01 pm por Merita

7:00 de la mañana, suena el despertador…

sigue durmiendo

7:30 de la mañana, suena el despertador…

sigue durmiendo

8:00 de la mañana, suena el despertador…

sigue durmiendo

8:30 de la mañana, suena el despertador…

#%$#!!

rizomática: qué hora es?!?!?! (desde las profunidades del pasillo, esa voz familiar que detesta oir a la mañana: “son las 8:45″)

rizomática: Nooo!!!! me quedé dormida….otra vez, puede ser?!? Puede ser que sea tan irresponsable??? Por qué??? Por qué no puedo cumplir con mis obligaciones?? Por qué no me levanté temprano para ir a correr, justo hoy que dije que empezaba??? Por qué no me di tiempo para hacer un mate y leer el diario como me propuse, para estar más informada y poder escribir posts más interesantes???? Ni tiempo para cocinarme algo rico y fanfarronear en el trabajo acerca de mi nueva inclinación por la cocina. ¿¿Por qué no me di tiempo para bañarme, secarme el pelo, maquillarme y elegir meticulosamente la ropa que me voy a poner???

…a duras penas rizomática se lava los dientes, se pone el jean que había usado la noche anterior, la primer remera que encuentra en el cajón (y que indefectiblemente sale negra), las zapatillas que se pueden poner sin desatar los cordones; saca de la cartera las carpetas que habían quedado del día anterior y mete en su lugar el tupper con las sobras de la última comida; hace un gesto con la mano a esa voz familiar que tanto le molesta en las mañanas, agarra sus llaves y a eso de las 9:00 ya se encuentra caminando a la oficina. Cuando el primer rayo de sol le da en la cara y la obliga a fruncir el entrecejo, rizomática piensa: “esto ya no puede ser, no puedo seguir así todos los días. Mañana empiezo una nueva vida, una vida más organizada, mejor. Mañana me levanto temprano y voy  a correr…y tomo un mate… y leo el diario … y …