08.08.08
Me acordé
Ayer fui a la muestra que están exhibiendo en el Palais de Glace y me acordé de muchas cosas:
Me acordé de que me gusta la gente. Me gustan especialmente los detalles de cada sujeto, las cosas que los hacen únicos. Las marcas de sus caras, las arrugas, los gestos, las miradas. Miradas que reflejan vidas, experiencias, historias únicas e irrepetibles.
Me acordé que una vez soñé con ser fotógrafa de retratos.
Me acordé cuanto disfruto caminar por la calle cuando tengo la cabeza despejada de mis propias confusiones.
Me acordé también que me fascina recolectar historias, ya sea hablando con cada persona, habilitando mi lugar de “oreja” a cualquier que quiera usarme, o “haciendo trampa” y disimuladamente escuchar conversaciones ajenas; o ponerme los auriculares en el colectivo y no prender la música para poder esuchar lo que la gente dice.
Me acordé de que sueño con conocer el mundo.
Me acordé que quiero aprender a pintar, que hay mil libros que quiero leer y tengo unas diez mil ideas que quiero escribir.
Todo eso y más queda olvidado en el diario vivir. Sin embargo hay cosas a la vuelta de nuestra casa que son capaces de hacernos acordar. A salir a buscarlas.

